Thursday, June 25, 2026

San Francisco's celebration of Pride

 


San Francisco held its first official Gay pride parade on June 25, 1972 and it has grown exponentially each year held at the end of June to celebrate the date of the Stonewall “Riots” in New York on June 28, 1969, the end of the decade in which the word “gay” (merry, gleeful, joyful) became generally and universally understood to mean homosexual. The San Francisco Gay Pride parade (which flew the original rainbow flags in June 25, 1978) has always been marked by colorful and outlandish good humor anything but grim, truly gay.

It was a decade that saw the movement for Gay and transexual rights take fire (as it did for civil rights and women’s rights, “liberation.) The 60s decade also saw the rise of Ronald Reagan who in his acceptance speech at the Republican National Convention in 1980, stated: "For those who've abandoned hope, we'll restore hope and we'll welcome them into a great national crusade to make America great again." By “those who've abandoned hope” he meant of course what Richard Nixon before him had called “The Silent Majority” and the preacher Rev. Jerry Falwell called “The Moral Majority.”

This “majority” is of course what, in the 1970s, the German theologian Dorothee Sölle called “The Chritofascists” (such groups as Opus Dei in the Catholic Church and the Evangelical Denominations in Protestantism), the Christian Right, the Christian Nationalists that propelled Reagan into the presidency. (It was Leonard Leo, of the Federalist Society and reputed member of Opus Dei, who propelled the young lawyer John Roberts who served Reagan and G. W. Bush to be Chief Justice, as he did the other fascist justices.) 

Donald Trump, thirty-two years later took up Reagan’s Make America Great Again as his battle cry and backed by the Christian Right was elected President. His administration is rife with Christofascists, to name only two: Vice President JD Vance and Secretary of Defense (“War”) the likely war criminal Pete Hegseth. The Christian Right is a powerful political force that devotes itself to Make America Grim Again by denying women the rights over their own bodies, undermining Civil Rights, gutting Voters’ Rights, and attacking Gay and transexuals’ rights.

But Christians who truly try to follow the teachings of the rebel rabbi Yeshua of Nazareth do not keep silence. Faithful America, an association of
Progressive Christians, see the grimness clearly:

White Christian Nationalists have a new strategy. We are not fooled. It is so subtle, so insidious, so sinister that it is chilling in its malicious intent. It is more sophisticated than bills, legislation, and executive orders -- and more dangerous. Republican governors are quietly launching what some are calling "counter-programming." Republican governor by governor, state by state, the rebranding of June may look innocent: “Nuclear Family Month” in Indiana and Tennessee, “Strong Families Month” in Alabama, and “Fidelity Month” in Utah and Arkansas enacting the quiet erasure of the very month that says: you belong here to celebrate families during Pride Month. Just not everyone's—not gay and lesbian families, bisexual people, trans and nonbinary neighbors, and everyone whose love and identity don't fit the mold Christian Nationalists want to enforce. This is the same movement that has introduced more than 1,000 anti-trans bills in a single year and stripped gender-affirming care. Now they are coming for Pride itself -- targeting the communities, families, and allies who want to celebrate their LGBTQ siblings and neighbors. As Christians, we refuse to let white Christian Nationalists weaponize our faith against our queer siblings. They dare to invoke Scripture to justify cruelty. They call exclusion compassion. They wrap persecution in the language of prayer.

Last year the theme of the San Francisco Pride Parade was “Queer Joy is Resistance,” this year it is “Resistance in Action.” Yes, joy is resistance to the grimness of fascism and it must inform action. We must resist those who Make America Grim Again and Make America Gay Again. Red, white, and blue are not colors enough, everyone deserves the rainbow.



San Francisco celebró su primer desfile del orgullo gay oficial el 25 de Junio  1972, que ha crecido exponencialmente cada año celebrado a finales de junio para conmemorar los «disturbios» de Stonewall en Nueva York el 28 de junio de 1969, afines de la década en la que el término «gay» (que significa feliz, jovial, alegre) pasó a entenderse general y universalmente como sinónimo de homosexual. El desfile del orgullo gay de San Francisco (donde se alzaron las banderas arcoíris originales el 25 de junio de 1978) siempre se ha distinguido por un buen humor colorido y extravagante —muy lejos de ser sombrío, verdaderamente alegre—.

Fue una década en la que cobró fuerza el movimiento por los derechos de las personas gais y transexuales (al igual con los movimientos por los derechos civiles y los derechos de la mujer, de «liberación»). La década de los 60 también vió el ascenso de Ronald Reagan, quien en su discurso de aceptación durante la Convención Nacional Republicana de 1980 declaró: «A aquellos que han perdido la esperanza, les devolveremos la esperanza y les daremos la bienvenida a una gran cruzada nacional para hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande». Con la expresión «aquellos que han perdido la esperanza», se refería, por supuesto, a lo que Richard Nixon había anteriormente nombrado «la mayoría silenciosa» y que el reverendo Jerry Falwell llamó «la mayoría moral».

Esta «mayoría» es, naturalmente, lo que en los años 70 la teóloga alemana Dorothee Sölle llamó «cristofascistas» (grupos como el Opus Dei dentro de la Iglesia católica y las denominaciones evangélicas del protestantismo), es decir, la derecha cristiana y los nacionalistas cristianos que impulsaron a Reagan hacia la presidencia. (Fue Leonard Leo, de la Federalist Society y supuesto miembro del Opus Dei, quien impulsó al joven abogado John Roberts —que trabajó para Reagan y George W. Bush— para ser el presidente del Tribunal Supremo, tal como hizo con otros jueces fascistas). Treinta y dos años después, Donald Trump adoptó el lema de Reagan «Make America Great Again» como su grito de guerra y, respaldado por la derecha cristiana, fue elegido presidente. Su administración está plagada de cristofascistas; por citar solo dos ejemplos: el vicepresidente JD Vance y el secretario de Defensa («Guerra»), Pete Hegseth, un presunto criminal de guerra. La derecha cristiana es una poderosa fuerza política dedicada a hacer que Estados Unidos vuelva a ser sombrío, negando a las mujeres el derecho sobre sus propios cuerpos, socavando los derechos civiles, desmantelando los derechos electorales y atacando los derechos de las personas gais y transexuales.

Pero los cristianos que realmente tratan de seguir las enseñanzas del rabino rebelde Yeshúa de Nazaret no guardan silencio. Faithful America, una asociación de cristianos progresistas, ve claramente lo funesto:

Los nacionalistas cristianos tienen una nueva estrategia. No nos engañan. Es tan sutil, tan insidiosa y tan siniestra que su intención maliciosa da escalofrío. Es más sofisticada —y más peligrosa— que los proyectos de ley, la legislación y las órdenes ejecutivas. Los gobernadores republicanos están lanzando discretamente lo que algunos llaman «contraprogramación». Gobernador republicano tras gobernador republicano, estado tras estado, el cambio de imagen del mes de junio puede parecer inocente: «Mes de la Familia Nuclear» en Indiana y Tennessee, «Mes de las Familias Fuertes» en Alabama y «Mes de la Fidelidad» en Utah y Arkansas; medidas que llevan a cabo el silencioso borrado de ese mismo mes que proclama: aquí tienes tu lugar para celebrar a las familias durante el Mes del Orgullo. Pero no a todas: no a las familias de gays y lesbianas, ni a las personas bisexuales, ni a los vecinos trans y no binarios, ni a todos aquellos cuyo amor e identidad no encajan en el molde que los nacionalistas cristianos quieren imponer. Se trata del mismo movimiento que ha presentado más de 1.000 proyectos de ley antitrans en un solo año y ha suprimido la atención de afirmación de género. Ahora van por el propio Orgullo, atacando a las comunidades, familias y aliados que desean celebrar a sus hermanos y vecinos LGBTQ. Como cristianos, nos negamos a permitir que los nacionalistas cristianos blancos utilicen nuestra fe como arma contra nuestros hermanos queer. Se atreven a invocar las Escrituras para justificar la crueldad. Llaman compasión a la exclusión. Envuelven la persecución en el lenguaje de la oración.

El año pasado, el lema del Desfile del Orgullo de San Francisco fue «La alegría queer es resistencia»; este año es «Resistencia en acción». Sí, la alegría es resistencia frente a la funesta realidad del fascismo y debe guiar nuestra acción. Debemos resistirnos a quienes quieren hacer a Estados Unidos lúgubre de nuevo, y hacerla “gay” (alegre) de nuevo. El rojo, blanco y azul no bastan; todo mundo merece el arcoíris.







No comments: