Sunday, January 4, 2015

Full moon: Musings on a Night of Full Moon

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Reflexiones en noche de luna llena



Esta noche de luna tan grande y brillante que casi opaca el fulgor del lucero nos hospeda suntuosamente el rey. Tan brillante es la luz que mis dos compañeros se han puesto a jugar ajedrez bajo los cielos. Cansado observo sus movidas, sus dedos finos y fuertes tiernamente levantando y poniendo cada figurita delicadamente labrada de hueso, sea torre o peón contra el caballo o alfil del otro. No le entiendo al juego; creo que tal vez se inventó para mentes más ágiles que la mía.

Pienso de nuestro viaje que duro ha sido. Mañana harán once días. Pasamos por zonas de guerra y pueblos tan pobres que abundan los bandidos. Siempre encontramos abrigo que por pobre que fuera rico era en hospitalidad.

Esta noche ávido fue el rey por saber que nos traía de tan lejos y después de contarle todo lo que sabíamos nos retiramos y mis amigos empezaron el juego — manos finas moviendo exquisitas piezas de hueso — reyes y damas, afiles, torres, caballos, peones intentos en la conquista.

Me imagino que se perturba el rey por lo que le contamos. Pienso en el viaje y de lo que vimos — reyes, reinas que con sus obispos, sumisos a pesar de soberbios de sus castillos mandar a sus caballeros y peones a la conquista. El juego no es limpio — el sufrir, la destrucción. Terrible. ¿Qué mano fina mueve a estos reyes y damas, alfiles, torres, caballos, peones a la conquista y la guerra?

Pienso en el viaje que ya se arrima a su meta; nos lo indica la luz. Esta criatura que buscamos ¿cómo gobernará? Su política ¿qué será? Pienso que tal vez en lugar del incienso más bien le hubiera traído un bello juego de ajedrez.


© Rafael Jesús González 2015


        





Musings on a Night of Full Moon



This night of a moon so big and bright that it almost dims the brilliance of the star, the king sumptuously hosts us. So bright is the light that my two companions have sat to play chess under the heavens. Tired, I observe their moves, their fingers fine and strong tenderly lifting and setting each little figure delicately carved of bone, be it rook or pawn against knight or bishop of the other. I do not understand the game; I believe that perhaps it was invented for minds more agile than mine.

I think of our journey which has been hard. Tomorrow it will be eleven days. We passed through war zones and towns so poor that bandits abounded. We always found shelter that poor though it were it was rich in hospitality.

Tonight the king was keen to know what brought us from so far, and after telling him all that we knew, we retired and my friends began the game — fine hands moving exquisite pieces of bone — kings and queens, bishops, rooks, knights, pawns intent on conquest.

I imagine that the king is perturbed by what we told him. I think of the journey and of what we saw — kings, queens with their bishops submissive though arrogant from their castles send their knights and peons to conquest and war. The game is not clean — the suffering, the destruction. Terrible. What fine hand moves these kings, queens, bishops, rooks, knights, pawns to conquest and war?

I think of the journey that now nears its goal; the light tells us. This child we seek, how will he govern. His politics, what will they be? I think that perhaps instead of the frankincense I would have done better to bring him a beautiful set of chess.



© Rafael Jesús González 2015

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