Wednesday, February 14, 2018

On St. Valentine's Day


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En Día de la amistad 


Por alguna razón histórica, mítica, costumbrista este día se ha designado Día del amor, de la amistad en el cual se hacen declaraciones de afecto. Amor — ese sentimiento humano (arraigado en impulso animal mamífero) que le atribuimos al corazón, ese órgano que late y late incesablemente hasta que una vez cese por completo poniendo el punto final a una vida.

Pobre órgano tan pequeño que de tan grande tarea se encargue. Cuando uno se hace tan viejo como yo son tantos y diversos los cariños que ha acumulado  el corazón. Algunos son de sangre, de muchos años, de poco tiempo, de un día, un momento, un instante. Un abrazo, un beso, un apretón de la mano, un intercambio de unas palabras. Y de tantos lugares por el mundo entero que sería necedad hacer lista de ellos.

Y tontería es designar un día del año para expresar tanto. Pero bien, can tal pretexto te escribo estas palabras. No sé si las recibas. El aparato que guardaba las señas de mis seres queridos al fin se murió llevándose los datos. Algunos quedan pero cuando intento comunicarme recibo notificaciones tales como: acción de correo solicitada rechazada o abortada; buzón inactivo; buzón no disponible; reintentar, tiempo excedido; la dirección no existe; dirección no se puede entregar. Sé que muchos no reciben mis envíos aunque no se me notifica. Pero te escribo para decirte que te tengo en afecto, en cariño, en amor te llegue o no el recado.

De niño este era uno de mis días del año favoritos. Me pasaba horas haciendo esmeradas tarjetas de amor. Lo hacía hasta hace unos años. Pero ahora son estos impulsos electrónicos en tu pantalla deletreando estas palabras. Lo que quisiera es darte algo concreto aun efímero para decirte que te quiero. Tal vez una de las camelias que florecen en el arbusto fuera de mi puerta de un rosa subido jaspeado de blanco.

No sé que noción de camelia te lleven estas palabras. O del amor.



© Rafael Jesús González 2018





On St. Valentine's Day


For some reason historical, mythic, traditionalist, this day has been designated as the day of love, of friendship on which are made declarations of affection. Love — that human sentiment (rooted in a mammalian animal impulse) which we attribute to the heart, that organ that beats and beats until sometime it stops completely putting a final point to a life.

Poor organ so small to carry such a great task. When one grows as old as I, so many and diverse are the affections accumulated by the heart. Some are by blood, of many years, of a short time, of a day, a moment, an instant. A hug, a kiss, a squeeze of the hand, an exchange of some words. And of so many places of the entire world that it would be foolishness to make a list of them.

And foolishness to designate one day of the year to express so much. But well, with such pretext I write you these words. I do not know if you receive them. The device that kept the addresses of my loved ones died taking the data. Some remain, but when I try to communicate I receive notices such as: requested mail action rejected or aborted, inactive mailbox, mailbox unavailable, retry timeout exceeded, address does not exist, unroutable address. I know that many do not receive my mailings though I am not notified. But I write to tell you that I hold you in affection, in fondness, in love whether you receive the message or not.

As a child, it was one of my favorite days of the year. I would spend hours making elaborate Valentine cards. I did it even a few years ago. But now it is these electrical impulses on your screen spelling out these words. What I would like is to give you something concrete though ephemeral to say that I love you. Perhaps one of those camellias that bloom on the shrub outside my door, a deep pink mottled with white.

I do not know what notion of camellia these words bring you. Or of love.


© Rafael Jesús González 2018


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